CEA

La Anomalía Ocular del Collie (CEA), también conocida como Hipoplasia Coroidea (CH), es un trastorno ocular congénito y hereditario. Su principal manifestación es el desarrollo defectuoso de la capa oscura y vascular del ojo, situada tras la retina, y cuya función es nutrir a ésta y al cristalino.

Es una enfermedad que afecta principalmente al Rough Collie, Border Collie, Bearded Collie, Australian Shepherd, Lancashire Heeler y Shetland Sheepdog, y puede presentarse también en otras razas.

En su manifestación más benigna, el perro conserva la visión a lo largo de su vida, sin embargo, en una manifestación más severa, se pueden producir hemorragias dentro del ojo, dando lugar a una seria perdida de visión. Por lo que el grado de afectación es variable, hay individuos afectados levemente hasta otros con ceguera permanente. Se suele manifestar entre los dos años de edad y puede afectar a uno o ambos ojos.

Tanto la forma suave como la severa de la enfermedad CEA/CH, se debe a una mutación recesiva en el cromosoma canino número 37. No hay indicios de que intervengan factores no genéticos a la hora de determinar la gravedad de la enfermedad. La hipótesis que se baraja, es que hay otros genes aún no determinados que influyen sobre la expresión del gen responsable de la enfermedad.

Un dato importante es que la CEA/CH no es una enfermedad progresiva. La anomalía se desarrolla a la vez que se desarrolla el ojo. Cuando el desarrollo ocular está completo la afectación se detiene.

Esta anomalía se puede diagnosticar a una edad muy temprana, aunque no existe tratamiento ni cura. La enfermedad es fácilmente reconocible con un examen oftalmológico del fondo del ojo entre las 5 y las 8 semanas de vida, ya que el coroides aparece pálido y fino, casi transparente, y los vasos sanguíneos se aprecian fácilmente. Una vez que la retina cambia su color de adulto (alrededor de los 3 meses de edad), el pigmento enmascara las deficiencias en el coroides. Las pruebas oftalmológicas, siempre deben hacerse antes de los 3 meses de edad, estas permiten determinar si el individuo padece o no la enfermedad.

También existen pruebas genéticas que posibilitan la detección de los genes mutados responsables de esta anomalía. Este método proporciona una prueba de muy alta precisión y se puede realizar a cualquier edad tomando una muestra biológica (sangre o saliba) del animal. Esta prueba nos ofrece la posibilidad de distinguir no sólo entre los perros afectados y libres, sino también identificar a los portadores clínicamente sanos que pueden transmitir la CEA a su descendencia.

Esta prueba la realizan en laboratorios especializados como OPTIGEN, SLOVGEN, LABOKLIN… ellos pueden certificar por escrito que determinado ejemplar de Shetland no padece la enfermedad y que ninguno de sus descendientes la padecerá.

Es muy recomendable que todos los criadores testen a todos sus ejemplares reproductores, machos y hembras.

La CEA se hereda como un rasgo autosómico recesivo. Ambos padres deben llevar al menos una copia del gen defectuoso o mutado para que la descendencia pueda ser afectada.

Estos son los tres genotipos posibles para CEA:

–  Genotipo NORMAL: un perro que tiene ambas copias del gen normales, es un individuo homocigoto normal o libre, lo que significa que no lleva la mutación en sus genes y por tanto, no padecerá CEA y no puede transmitir la mutación a su descendencia, por lo tanto, puede ser cruzado con cualquier ejemplar sin riesgo a que nazcan cachorros afectados.

–  Genotipo PORTADOR: un perro que tiene una copia del gen defectuoso o mutado y una copia del gen normal, es un individuo heterocigoto portador, lo que significa que no padecerá CEA, pero sí puede transmitir a la mitad de su descendencia la mutación; y por ello, solo debe ser cruzado con un ejemplar normal o libre, para evitar que nazcan cachorros afectados.

–  Genotipo AFECTADO: un perro que tiene ambas copias defectuosas o mutadas del gen, es un individuo homocigoto afectado, lo que significa que lleva doble mutación en sus genes y por tanto, sí padecerá CEA y siempre va a transmitir el gen mutado a sus descendientes, por lo tanto si se cruza, debe ser siempre con un ejemplar normal o libre de CEA para evitar que nazcan cachorros afectados.

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